
Si nos referimos a la postura que adquiere la cámara, la imagen que ha quedado en mi cabeza, es el refugio en la isla iluminado a lo lejos en la noche, que el personaje de Marilina Ross observa por la ventana. Esta imagen, a mi parecer, iconográfica del film es aquella que me permitirá trabajar el distanciamiento y acercamiento que plantea el film.
En un análisis técnico del film, empezaremos por visualizar el principio donde a través de primerísimos primeros planos (PPP), visualizamos una mujer maquillada con colores intensos y brillosos que se saca el maquillaje de actuación. Hay un cuidado minucioso en mostrar el tiempo en que se corre la pintura. Estos planos nos están hablando del universo del disfraz, de lo ficcional. La textura brillosa del maquillaje exacerba estos rostros grotescos, la madre y el padre de Eugenia. La imagen se desenfoca y un primer plano (PP) descubre a Eugenia (Marilina Ross), sin maquillaje. Aquí el arte se encarga de plantear una estética grotesca y austera, una camioneta que se mueve para todos lados y se le cae todo, que a través del sonido provoca un ritmo que da la impresión de que está a punto de cesar abruptamente. Luego de la presentación del elemento grotesco, payasesco, y de colores intensos, pasamos a un plano que remite a la nouvelle vague y a los inicios de Nilsson, un travelling de acercamiento en contrapicado que muestra la mansión de Las Amalias. Es interesante rescatar aquí la actuación de Marilina Ross, cuando Eugenia se presta a parodiar a las señoras de alta sociedad, y pega un grito desesperado de alegría al ver a Amalia grande allí en el patio. Desde la música, el film recurrirá a leit motives, que mas que enfatizar una situación amorosa, parecieran hablar de una nostalgia, un reencuentro con una realidad dolorosa. Se van a delinear dos espacios:
Para trabajar este distanciamiento de la acción y generar intriga, Torre Nilsson se vale de PG a través de la ventana, para entablar una distancia entre
Vamos viendo como los velos que coloca la representación al espectador, tienen que ver con la cantidad de información que éste maneja y al mismo tiempo con la distancia que toda ‘ficción’ establece de la realidad. Quiero decir que aquello que estamos viendo, deja ver y oculta a la vez, tiene un velo delante, una cortina. Es así como el maquillaje representa un elemento fundamental para establecer el juego de la ficción: todos los personajes maquillados con colores fuertes en el rostro y vestimenta, los padres de color rojo y amarillo fuertes, el blanco y dorado en Amalia grande, el “leopardo” en Amalia joven que reviste un peligro, un doble carácter. La única NO maquillada es Eugenia, aquella que todavía NO tiene identidad, que juega a disfrazarse. Su ‘maquillaje’ se presentará al adquirir un papel, sobretodo el último, el de la nueva Amalia. En la escenografía encontramos la mansión decorada de forma barroca, el armario de los recuerdos que contiene objetos que van bajando (remitiendo al tubo de la comida que conecta con la tía encerrada en “
Observamos la utilización de los espejos: primero
Para liberar información, la narración juega a establecer un acercamiento y un alejamiento a lo que llamamos ‘verdad’. Veamos la primera aparición de
La misma puesta de cámara juega a ocultar acontecimientos: en la escena antes mencionada que transcurre en la sala, Amalia mira a través de la ventana y ve la casa de la isla iluminada. Zoom a Eugenia, PP de Eugenia en alternancia con PP de la vieja Amalia. Amalia joven desaparece de la acción al desaparecer del plano, no hemos visto su huida. Al abrirse el plano, Eugenia ve a través de la ventana la casa iluminada en
El montaje cumple una función reveladora al mismo tiempo que los personajes callan. Un paneo revela al hombre de Amalia, cuya presentación no ha sido establecida por la narración todavía, como la relevancia que tiene. Lo vemos y el montaje corta automáticamente a la risa de Amalia, generando un efecto de contraste sonoro (silencio-risa aguda). Vemos que se descubre un sistema de intriga donde se presenta una situación y se la corta antes de que algo pueda aclararla, antes de que algo la resuelva (en
Con el sonido también se construye el suspenso, ya desde el primer leit motive al vislumbrar
Entonces hablamos de un distanciamiento y un acercamiento hacia este plano de ‘verdad’, lo cual relativiza la misma. El juego de la ficción que arman los personajes llega a su apogeo con la dramatización que presentan las mujeres sobre el origen de las Amalias. Se acude al recurso de la ficción teatral-fotográfica para depositar información en el espectador. Así como Shakespeare usa el teatro para desenmascarar al rey asesino en Hamlet, aquí las fotos de un supuesto romance construyen una especie de leyenda, cuyos actores, reconocemos y entablan otra historia en la realidad. Se construye el viaje de un hombre que abandona a su mujer para pelear contra Rosas. El tiempo de Rosas, de unitarios y federales, comparando a las dos familias, y en un plano extradiegetico, hablando de la realidad de Argentina en los ‘70. El incendio REAL que se asocia a la guerra a la que va a pelear el hombre de la ficción. A través de un montaje paralelo sabemos que Amalia se ha ido. Plano insert de Amalia en el barco remando hacia
Cuando asistimos a la habitación del matrimonio y se descubre la verdad del engaño, la estética se vuelve expresionista generando tensión en la composición. Los contrapicados, recurrentes a “
Aquí se procede a negar y tapar lo sucedido, tal como dice Amalia grande: “…si se revuelve el estiércol aparece la mierda y eso no es bueno para que siga existiendo la sociedad…” (recurrencia clara de la realidad de la sociedad argentina hacia los ‘70). En el final, una opera empieza a sonar cuando Ezequiel mira desde afuera de